martes, 8 de marzo de 2011

EL ARTE NAZARÍ DE AL-ANDALUS: LA ALHAMBRA Y EL GENERALIFE


INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

El reino nazarí de Granada se formó en la Baja Edad Media española, período en el que se produce la expansión cristiana por los últimos reductos musulmanes al sur de la Península. En 1212 en la Batalla de Navas de Tolosa infringieron una aplastante derrota a las fuerzas almohades que les permitió el acceso al valle del Guadalquivir.

El proceso de expansión, reconquista y repoblación supone la columna vertebral de la Edad Media española. Han corrido ríos de tinta por parte de la historiografía española acerca de la presencia islámica y el proceso reconquistador y repoblador, todas coinciden en la importancia ya no sólo para la Edad Media española y europea sino también para la historia reciente por los vestigios históricos y culturales que nos han dejado. A la vista queda la importancia de la Alhambra y el Generalife, la Mezquita de Córdoba, la Giralda, el Alcázar de Almería, etc.

Con la conquista de Andalucía, Fernando III optó por detener el avance cristiano para llevar a cabo la organización y repoblación del territorio. Su hijo Alfonso X detuvo el proceso por la dificultad de establecer una organización y repoblación efectiva y duradera que finalmente no resultó debido entre otros motivos al carácter fronterizo, la crisis económica que azotaba a Castilla y a la dificultad de empezar de nuevo, haciendo que muchos abandonaran la tierra.

Mientras esto ocurría nació y se fue consolidando el Reino nazarí de Granada. La dinastía nazarí tiene su origen en Mohammed ben Yusuf ben Nasri "Alhamar", proclamado sultán en 1232. Mohamed I se enfeudó con Fernando III, pero éste aprovechó para consolidar sus conquistas en el valle del Guadalquivir y se apoderó de Jaén. Mohamed I debía pagar parias y reconocer a Fernando III como señor y así conservar su reino. El reino sobreviviría precariamente y la monarquía se mantuvo gracias a concesiones a los castellanos, a la necesidad de éstos de consolidar sus conquistas y a los pactos con los benimerines del Magreb

Muhamed I creó en su reino una estructura administrativa prácticamente igual a la de los Omeyas de Córdoba. Además, tenía una situación geográfica favorable, tanto para la defensa como para establecer relaciones con los cristianos y los musulmanes del Magreb. Sin embargo, el reino estará siempre superpoblado, lo que traerá problemas además de una economía suficientemente diversificada. Es importante saber que sus habitantes eran todos musulmanes puros.

La difícil situación de Granada se mantuvo gracias a la habilidad política de sus reyes. Los reinados más esplendorosos fueron los de Yusuf I (1333-1354) y Muhammed V(1354-1359), en los que la cultura alcanzaría sus cotas más altas.

El Reino de Granada comprendía parte de las provincias actuales de Córdoba, Cádiz, Sevilla y Jaén y la totalidad de Almería, Málaga y Granada reduciéndose hasta que en el siglo XV abarcaba aproximadamente las provincias actuales de Granada, Almería y Málaga. La capital, Granada, se convirtió en una de las ciudades más prósperas de Europa, un centro comercial y cultural de primer orden, contando con 165.000 habitantes. En el Albaicín vivían los artesanos y el resto de la población ocupó la parte llana hacia el sur, con grandes industrias, aduanas y la madrasa (universidad fundada por Yusuf I en 1349). Hoy en día quedan numerosos vestigios como la Alcaicería, el Corral del Carbón o el trazado de las calles hasta la antigua Puerta de Birrambla.

La conquista de Granada por los Reyes Católicos no terminó hasta 1492 con el consiguiente fin de Al-Andalus en la Península Ibérica. El último rey de esta dinastía fue Boabdil (Abu Abd-Allah), que tuvo que ser quien entregase en persona las llaves de Granada a los Reyes Católicos y ver humillantemente como colgaban símbolos cristianos en una esplendorosa ciudad musulmana.

ÍNDICE DE LOS PRINCIPALES SULTANES NAZARÍES Y SUS APORTACIONES

· Muhammed I ibn Nasr (1238-1273): acequia real de la Alhambra, Alcazaba y recinto fortificado.

· Muhammed II al-Faqih (1273-1302): autor del primitivo Generalife y uno de los primeros palacios fuera de ésta.

· Muhammed III (1302-1309): palacio del Partal, Mezquita Mayor de la Alhambra y Torre de las Damas.

· Ismail I (1314-1325): reforma del Generalife.

· Yusuf I (1333-1354): Torre del Cadí, Torre de la Cautiva y Torre de Comares con el Salón del trono, reforma del baño real, puertas de Armas, Siete Suelos y de la Justicia.

· Muhammed V (1354-1359/1362-1391): Palacio de Comares y Palacio de los Leones.

· Muhammed VII (1392-1408): Torre de las Infantas.

· Yusuf III (1408-1417): palacio que desapareció.

EL ARTE NAZARÍ

CARACTERÍSTICAS

Pese al devenir histórico y político del Reino nazarí de Granada, en el terreno artístico será la etapa final en la evolución del arte hispanomusulmán del que recoge toda la tradición anterior. El arte nazarí se centra en la Alhambra y el Generalife. La arquitectura religiosa, seguía tipologías almohades pero con una mayor profusión decorativa, será en arquitectura civil donde proliferen obras arquitectónicas como palacios y viviendas del sultán, así como en poliorcética. El amurallamiento se caracteriza por adarves, torres, puertas en recodos, barbacanas y torres albarranas. La arquitectura civil se centra más en el interior y ello se debe diversos fundamentos religiosos, por ello el exterior es poco indicativo de la función y significado del monumento.

Tipológicamente la vivienda se organiza en torno a un patio central, rectangular con eje NS y pórtico en el lado norte o en ambos menores con alberca (el Partal y el Palacio de Comares) o de crucero (Generalife y Patio de los Leones). En los patios la naturaleza suele integrarse en la arquitectura, el agua tiene una función utilitaria, religiosa y estética. Los jardines simbolizarían en paraíso musulmán.

Como materiales destaca la pobreza de las estructuras arquitectónicas y la fragilidad de la envoltura decorativa que ocultan las estructuras, con cierto sentido perecedero pues solamente Alá permanece. En la Alhambra y Generalife veremos piedra roja sedimentaria como componente esencial de muros, mármol, madera, yeso y alicatados. Los materiales y las formas arquitectónicas son puramente funcionales, se trata de un sistema en que lo estructural es más liviano y viene enmascarado por los sistemas de revestimiento: mármol, solerías, cerámica vidrada, yeso, madera para bóvedas…

El interior es prolífico, revisten los muros creando niveles decorativos sucesivos: azulejo, yeso y madera. La azulejería es geométrica, de colores negro, azul, verde, blanco y dorado sobre todo. Luego vendría un nivel de yesería epigráfica (de carácter informativo sobre la Alhambra o coránicas), de lacería y ataurique. El último nivel sería una cúpula o techo de madera o yesería formando mocárabes.

ARQUITECTURA MILITAR: ALCAZABA Y RECINTO AMURALLADO DE LA ALHAMBRA

La Alcazaba es un recinto amurallado situado en uno de los extremos de la Alhambra cuya función era eminentemente defensiva. Fue construida mucho antes de que los nazaríes la ocuparan. La Alcazaba de Muhammed I tiene planta rectangular, consta de dos recintos (interior y exterior).
El recinto fortificado fue completado por Muhammed II. Debido a su función de dar cobijo a los sultanes se trata de un recinto fuertemente fortificado. Se halla rodeada por un perímetro de 2200m de muralla, con torreones salpicados de pequeños vanos y reforzados por treinta y tres torres que ofrecen una visión severa y sobria que no tiene nada que ver con lo que oculta en su interior. Se usó la mampostería y sillería y como técnica de construcción el tapial.

Como puerta característica podemos hablar de la Puerta de la Justicia. La presencia de ciertos elementos decorativos en ella nos lleva a concluir que no era simplemente una puerta, pues tenía cierto carácter religioso como la mano derecha frenando a los malos espíritus y protegiendo a la Alhambra y sus habitantes, la llave es con lo que Mahoma abre el cielo, y en la escritura de los capiteles de la puerta podemos leer: “No hay más Dios que Alá, Creador, Único, Verdadero y Mahoma su profeta y mensajero”. Interiormente es una puerta en recodo y hacia la derecha, tornándose sistemas abovedados con adintelados.

EL GENERALIFE

Al noroeste de la Alhambra se levanta el Generalife, una villa de recreo construida a principios del siglo XIV por Mohamed II que se asoma por sus galerías y ventanales calados al barrio granadino del Albaicín. El edificio es menos conocido que sus jardines, ideados con una sublime sutileza que participa de la composición geométrica tanto como de los colores y aromas que desprenden sus variadas especies vegetales. Es una finca agropecuaria que dulcificó la sobria arquitectura castrense. Fue el palacio de recreo de los sultanes nazaríes. Causó un gran impacto sensorial a los cristianos por la frescura de sus plantas, el rumor de sus surtidores y la decoración de sus pabellones.

Ha sufrido numerosas transformaciones al igual que sus accesos. El palacio se desarrolla en dos terrazas con dos patios cuadrangulares en la más baja y arriba el palacio. A la entrada de éste un zaguán con banco corrido y escalera de subida al patio de la acequia, organizado como patio de crucero. En el Generalife se da el tipo de patio coránico según el cual el jardín debe ser un vergel repleto de árboles y agua; y mediterráneo por estar en un espacio cerrado, con la fuente en el centro.

EL PARTAL

El Partal es un palacio de recreo erigido por Muhammed III, siendo el edificio palatina más antiguo de la Alhambra, con una alberca rectangular donde se refleja. Tiene un pórtico de planta rectangular abierto en cinco arcos que da acceso a una torre de planta cuadrada bajo la cual hay una sala que destaca por su azulejería y yesería. Todo el edificio está abierto por vanos.

PALACIO DE COMARES

El Palacio de Comares comienza al sur del patio del Cuarto Dorado. Este palacio destaca por su patio y la sala que alberga su torre, obra todo de Yusuf I.

El Patio de los Arrayanes destaca por su alberca y los setos de que la flanquean. Con una planta rectangular alargada, este patio sigue el esquema de la casa típica musulmana, siendo el centro neurálgico del edificio a partir del cual se distribuyen las demás dependencias.

Se trata de un patio porticado en cuyo centro se emplaza un estanque, rectangular flanqueado en sus lados más largos por arrayanes, unos setos que embellecen el patio y que le dan al agua sensación de mayor profundidad. En los lados más cortos del estanque se emplazan unos configurados de tal forma que no alteren la calma de la acequia, en la cual se refleja la arquitectura y en la que podemos observar el contraste entre la sobriedad de la Torre de Comares con la belleza y decoración del patio.

Los lados más cortos del patio se hayan porticados en siete arcos; entre los que sobresale el principal, más ancho y alto. Estos siete arcos son característicos del arte nazarí: peraltados y angrelados y erigidos sobre finas columnas de mármol. El elemento sustentante se compone de basa, fuste alto y delgado finalizado en una serie de anillas y un capitel de ataurique. Sobre estos arcos nos encontramos con decoración de sebka, excepto en las albanegas del arco central en las que hay decoración de ataurique.

Al norte del patio y a modo de zaguán previo a la Salón del Trono de Yusuf I se localiza la Sala de la Barca. Ésta tiene una planta rectangular y destaca por la decoración típica del arte nazarí, la cual envuelve paredes y extremos laterales. En sus lados más cortos podemos observar un zócalo polícromo con motivos geométricos que da paso a una franja de ataurique y a un arco de mocárabe enmarcado en decoración epigráfica.

Lo más destacado se localiza bajo la sobria Torre de Comares, contrastando la belleza y profusión interior con la pobreza decorativa exterior. En ella se abren tres nichos de las mismas dimensiones en cada uno de sus lados este, norte y oeste, a semejanza de las salas de audiencias en Medina Azhara. Cada nicho está porticado en un arco angrelado y peraltado levantado desde jambas. Estos nichos dan a la fachada exterior por medio de arcos peraltados angrelados simples en los extremos y geminados en el centro, con una columna en la parte central. Sobre cada arco se emplazan dos pequeñas ventanas vidriadas.

Partiendo desde el suelo, nos encontramos con un zócalo polícromo con motivos geométricos y con decoración de ataurique. Sobre la fina franja de ataurique que descansa sobre el zócalo, pasa el doble alfiz con motivos epigráficos que enmarca los tres arcos.

Sobre el segundo alfiz que enmarca a los tres arcos, encontramos una combinación de motivos decorativos de ataurique, geométricos, epigráficos y de sebka. Antes de llegar a la cúpula, cinco ventanas vidriadas con celosías otorgan luz al conjunto.

La cúpula, labrada en madera de cedro, simboliza los siete cielos del paraíso islámico. En el centro, con más brillo y belleza, se situaba el trono de Alá. Fundía de este modo decoración y simbología.

PALACIO DE LOS LEONES

El Palacio de los Leones, mandado erigir por Mohamed V, tiene una planta de crucero a partir de la cual se prolongan cuatro salas en sus laterales. En el centro de la cruz que traza el patio se encuentra la Fuente de los Leones, que pertenecía originalmente a un judío que fue ajusticiado tres siglos atrás. La fuente es una taza sostenida a lomos de doce leones. De esta fuente salen pequeños canales de agua que llegan hasta unos surtidores situados en los pabellones y estancias contiguas. Simboliza al sultán como centro de la organización del estado, asemejándose el agua a la generosidad del sultán derramada sobre sus guerreros.

Este patio se encuentra totalmente porticado por arcos peraltados angrelados levantados sobre columnas nazaríes erigidas sobre una basa y con un fino fuste de mármol que finaliza en unas anillas. Sobre el capitel de ataurique se asienta un cimacio, de procedencia bizantina, que culmina en una pilastra decorada con motivos vegetales. Enmarcando estos arcos tenemos decoración de sebka.

En los lados menores del patio sobresalen pabellones de planta cuadrangular, con cubierta a cuatro aguas y con una fuente en el centro. Éstos tienen arcos de mocárabe levantados sobre columnas nazaríes. De nuevo nos encontramos con decoración de sebka enmarcando estos arcos de mocárabe.

Las cuatro canalizaciones de la fuente llegan hasta las salas laterales: Sala de los Abencerrajes, Sala de los Reyes, Sala de Mocárabe y Sala de las Dos Hermanas, la más importante y la que albergaba el trono de Mohamed V en el Mirador de Daraxa.

En la Sala de las Dos Hermanas, suelos y zócalos se visten de mármol y cerámica alicatada; la parte alta de las paredes con yeso y estuco; y las cubiertas de madera y mocárabes de yeso.

La cúpula más importante, en el Mirador de Daraxa, está realizada en yeso. Ésta es una cúpula octogonal unida por trompas a su base. Recibe luz de dieciséis ventanas con celosías. Esta cúpula representaría el cielo islámico.

OTROS EDIFICIOS

Principalmente estos edificios y lugares son los más emblemáticos de la Alhambra. Sin embargo no todo se reduce a estos, puesto que esta joya de la arquitectura disponía de tres sectores, entre los que se han nombrado dos: Alcazaba, recinto palacial, y medina o ciudad. Como medina, albergaba a aquellas personas cercanas al sultán nazarí dado la importancia del recinto y de las instituciones que en él residían. El tiempo ha pasado factura por ellos y se conservan las calles principales, la Puerta del Vino, sistemas de canalización de aguas y otros edificios y estructura que si no el tiempo que los haya conservado, la arqueología ha permitido sacarlos a la luz.

Es importante vislumbrar la belleza y esplendor de todo el conjunto cuando se decidió conservar prácticamente todo. De los más de veinte sultanes que se sucedieron todos aportaron algo tanto dentro como fuera de la Alhambra, pero fueron unos pocos como Yusuf I y Mohammed V los que destacan por el legado que dejaron a generaciones y culturas futuras.

Ha quedado por mencionar el Baño real al que se accede por el Palacio de Comares y que se estructura en Sala de las Camas, salas calientes y el horno con las leñeras. Otro edificio singular, pero anacrónico es el Palacio de Carlos V ideado por Pedro Machuca, con clara factura renacentista y destacado por su almohadillado externo y por unir el círculo de su patio porticado en la estructura cuadrangular del edificio.

lunes, 28 de febrero de 2011

COMENTARIO CRÍTICO DEL MANIFIESTO COMUNISTA DE KARL MARX Y FRIEDERICH ENGELS

El Manifiesto Comunista junto con El Capital son las dos obras más reconocidas de Marx, consideradas también como cumbres en la literatura universal y en la filosofía y pensamiento político por marcar un antes y un después en las relaciones de poder, en el pensamiento e ideología política, en las relaciones entre los hombres y en la forma de interpretar la Historia y los hechos económicos.

El Manifiesto Comunista en concreto podemos considerarlo con un prólogo a El Capital por conformar la base del pensamiento de Marx que junto con otros estudios económicos, de historia y filosofía además de la experiencia de las circunstancias del mundo obrero y las revoluciones de su época reeditará ampliando y aportando un estudio mucho más exhaustivo.

Esta obra sin embargo nació de una época y de unas circunstancias concretas y sin las cuales posiblemente no hubiese salido a la luz o al menos no de tal forma y con tal contenido. Por ello antes de analizarla es preciso contextualizarla en un momento y lugar concreto y en la vida de Marx pues un estudio exhaustivo y comparativo de la obra, de sus ediciones, prólogos y luego de El Capital nos muestran como Marx no era una persona tan teórica como se dice puesto que los diversos acontecimientos le hacen ir evolucionando en su teoría ajustándola a lo que es la sociedad de su tiempo y la situación del proletariado cada vez más con el paso del tiempo y varias revoluciones burguesas a sus espaldas. Por ello he de remarcar como puntos de inflexión la Revolución de 1848 en Francia y la Comuna de París de 1870 como momentos principales que hacen cambiar el punto de vista de Marx fundamentalmente sobre cómo debe llegar el proletariado al poder y una vez en él como perpetuarse y disponer de los medios necesarios para acabar con la burguesía y establecer un nuevo orden, caso de la experiencia de la comuna de París. Lenin en su obra El estado y la Revolución ofrece un análisis estupendo de estos cambios y diversas valoraciones en el pensamiento de Marx y su posición hacia la revolución de la clase obrera según los diferentes prefacios de las continuas ediciones del Manifiesto Comunista y de algunos aspectos tratados en él, así como en la correspondencia con Engels y de ambos con otros “camaradas” como Kautsky.

La vida de Marx y las adversidades por las que tuvo que pasar también marcaron su obra. El bagaje por distintos países europeos como Alemania, Suiza, Inglaterra o Francia y la oposición que se encontraba en ellos matizaron bastante su opinión sobre cómo dichos estados afrontan la cuestión obrera y qué hacen para disponer de soluciones, estando algunos gobernados por una monarquía, por burgueses o por ambos.

El Manifiesto fue una petición de la Liga de los Comunistas belga, antes llamada la Liga de los Justos, a Marx y Engels para que plasmaran sus objetivos políticos y pensamiento en el que se basaban. Estudios recientes muestran que hay un mayor porcentaje de autoría de Marx que de Engels. Era inminente su publicación pues como dice Marx al principio, “el fantasma del comunismo es un espectro que se cierne sobre toda Europa”, y de hecho días después de su publicación se produjo la Revolución francesa de 1848, no a consecuencia de ésta obra pero sí evidenciando ya gran parte de su contenido es cierto.

Se trata de una obra sencilla y precisa, más bien contundente, en la que en pocas páginas resume la Historia, las diferentes relaciones sociales y de poder que se han dado a lo largo de ésta, los burgueses y los proletarios y una crítica a la literatura de su tiempo.

Al comienzo de la obra entra de lleno en la explicación de su doctrina desde el análisis de la relación entre proletarios y burgueses y todo lo que ello conlleva así como la lucha por el poder. Marx explica cómo y cuando surgió la burguesía y la forma en la que ésta ha llegado o está llegando a establecerse en el poder a costa de una clase obrera a la que explota y además promete falsas esperanzas de cambio cuando le solicita ayuda para llevar a cabo sus revoluciones.

La burguesía surgió con el renacer urbano en las ciudades medievales, en plena sociedad feudal con la que tuvo que convivir pese a la hostilidad que ésta le plantó desde sus comienzos y a lo largo de la Historia por llevar un modo de vida y forma de ganar dinero diferente, sobre todo. A esto le da mucha importancia Marx, por acabar rompiendo el lazo de relaciones sociales de ésta sociedad hacia unas relaciones muchísimo más impersonales. Primero fue el surgimiento de ciudadanos libres, luego el incremento en los medios de cambio y mercancías, posteriormente el nacimiento de una clase media industrial que fue suplantando a los gremios e imponiendo una división del trabajo y por último cuando la gran industria moderna sustituyó a la manufactura. En este largo proceso apareció y se fue abriendo paso la burguesía, incrementando su capital y, según palabras textuales de Marx, “desplazando a segundo término a todas las clases heredadas de la Edad Media”.

La burguesía desempeñó un papel totalmente revolucionario ya que surgió prácticamente de la nada y fue escalando posiciones e importancia dentro de un Modo de producción, en términos marxistas, acabando con él desde dentro y con las mismas herramientas de las que disponía. Ha revolucionado toda una serie de relaciones económicas de todo tipo, desde productivas hasta de intercambio y circulación monetaria y de crédito, ha roto un sistema de relaciones sociales basado en el parentesco y en lazos de clientela para establecer unas relaciones impersonales basadas en el dinero, en el capital de cada persona y en la mano de obra que ésta vende para poder vivir. Acabó con el sistema mercantilista, desplazó el dominio del campo a la ciudad, centralizó los medios de producción y la política, la forma de propiedad… Como dice Marx: “la historia de la industria y del comercio no es más que la historia de la rebelión de las fuerzas productivas modernas contra las actuales relaciones de producción, contra las relaciones de propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su dominación”. Además de todo esto, ha dado lugar a que surja una epidemia nueva y mucho peor aún que las que han asolado a los hombres durante cientos de años, la superproducción.

Al igual que la burguesía surgió como fruto de la sociedad feudal, el proletariado ha surgido en el seno del Modo de producción capitalista creado por la burguesía y sus relaciones económicas y de poder. En las manos del proletariado se encuentra su futuro más inmediato, primero en la concienciación, luego en la unión y posteriormente en la acción. Ahora trabajan además compitiendo cada vez más con maquinaria, en situaciones infrahumanas, con una gran diferencia entre el sueldo que ganan y lo que deberían ganar. Los burgueses tienen el dominio de los medios de producción y con ello a los proletarios puesto que éstos se venden como cualquier otra mercancía. Venden su mano de obra a cambio de un sueldo mísero. En su posterior obra de El Capital Marx se referirá a esto alienación y, por influencia de David Ricardo, hablará de Plusvalía como la diferencia entre lo que produce el obrero y lo que gana, cantidad que pasa a manos de éste a quien se vende.

Además, no son explotados solamente por los dueños de fábricas sino por el casero, el tendero, el prestamista, etc. Tienen en sus manos el poder de invertir su situación y aún no lo saben luchan contra las máquinas y por mejorar sus condiciones laborales pero aún no luchan por llegar al poder y controlar ellos mismos para su provecho común los medios de producción.

La burguesía está en una pugna constante contra ella misma y contra la aristocracia y el proletariado debe aprovechar esta rivalidad para atacar pues es la clase más reaccionaria y verdaderamente revolucionaria. Aquello que posibilita desbancar a los burgueses y, en definitiva, a la sociedad capitalista es la misma contradicción que existe en su seno de incrementar las fuerzas productivas y las relaciones de producción que son el marco en el que se mueven estas fuerzas. La crisis de superproducción también es clave puesto que sus soluciones generan cada vez crisis más completas y violentas y reducen los medios para prevenirlas. Éstas son las armas forjadas por la burguesía y en las cuales está el futuro del proletariado pues debe disponer de éstas para hacerse con el poder de forma violenta. Primero debe abolir el modo de apropiación y luego acabar con los medios que garantizan la apropiación de la propiedad privada. La burguesía es incapaz de gobernar porque está fraguando a sus propios verdugos, “su muerte y el triunfo del proletariado son igualmente inevitables”.

Una vez que Marx hace todo este recorrido para explicar la situación del proletariado, las injusticias que lo acompañan y su misión, pasa a analizar la posición de los comunistas frente a ello. Los comunistas apoyan a los obreros y a su lucha, se ofrecen como una agrupación de éstos más que como cualquier otro partido político pues eso sería entrar en el juego burgués para juntar a los obreros y luchar juntos por su causa. Complementa este punto de vista con un análisis crítico de la “literatura socialista y comunista” pero más que literatura diría yo políticas puesto que se centra en la actitud y posicionamiento de cada uno de estos partidos burgueses, de la aristocracia, de socialistas utópicos y de pequeños burgueses, frente a su política más que a sus panfletos y obras literarias. Marx se muestra bastante contundente, quiere legitimar este manifiesto político y dejar claro cuál es su intención, que es estar al servicio del proletariado en su lucha por acabar con la burguesía y obtener los medios de producción. Entre sus críticas alude al engaño de los burgueses hacia el proletariado con promesas que luego romperán una vez que llegan al poder y encima explotándolos; prácticamente ocurre lo mismo con la pequeña burguesía y con los llamados socialistas utópicos alude a su falta de reaccionarismo, de saber poner en marcha su teoría.

Resumiendo, los comunistas apoyan en todas partes todo movimiento revolucionario contra el régimen político y social imperante … trabajan en todas partes por la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los países … Las clases dominantes pueden temblar ante una revolución comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella, salvo sus cadenas, y tienen en cambio todo un mundo que ganar. ¡PROLETARIOS DEL MUNDO UNÍOS!” Éste es el broche final con el que Marx cierra el Manifiesto Comunista, haciendo un llamamiento, resumiendo en pocas palabras toda una doctrina y unas intenciones.

El Manifiesto Comunista no fue más que la antesala de la opera magna de Marx El Capital, en los años que distaron entre una y otra obra se evidencia una vez más cómo influyen los acontecimientos en la visión de Marx. Han corrido ríos de tinta sobre estas obras y otras de Marx y de cómo pudo llegar a lo más alto instaurándose en países inmensos como Rusia y China y luego caer en picado al igual que otros regímenes socialistas. Hay muchas visiones y opiniones al respecto, pero lo que aquí concierne con respecto al Manifiesto Comunista volveré a decir que es hija de una época convulsa y que pese a ello en tiempos de crisis económicas, políticas y sociales vuelve a mirarse y de hecho son muchos los estados que después de un régimen fascista o de derecha miran hacia ciertos aspectos socialistas. El principal objeto de crítica de la obra de Marx es cómo en todo momento habla de desbancar a una clase para instaurar en el poder a otra por ser supuestamente mayoritaria, instaurando un poder unipersonal o en manos de unos pocos hasta lograr el comunismo, al final resulta demasiado utópico y de hecho cuando se ha querido poner en práctica han surgido cosas como los gulag, la censura, el fuerte control estatal de la producción, etc.

En Historia no se puede hablar de suposiciones, de decir qué hubiese ocurrido si… Es difícil vaticinar si Marx tras la Revolución Rusa hubiese cambiado de opinión después de que era el país en donde menos creía que se fuera a producir una Revolución del pueblo o del socialismo como pensamiento y movimiento político. Por ello más que a la interpretación y consiguiente puesta en práctica de esta doctrina lo que hay que valorar es cómo una persona reaccionó de una manera tan analítica frente a una sociedad en la que una mínima parte vivía a costa de explotar a una gran mayoría, en la que las personas adquirían valor monetario, en la que trabajaban mujeres embarazadas y niños y, en definitiva, en una sociedad en la que por encima de todo primaba la injusticia. Marx supo reaccionar y aportar soluciones desde un completo análisis de la Historia de las relaciones sociales, políticas y económicas, etc. por lo que más que un mensaje, lo que aporta esta obra es el pensamiento de una persona en su afán por acabar con tan lamentables condiciones de vida y hasta dónde llegó para conseguirlo. Personalmente, no creo que hubiésemos lograd tanto en materia de bienestar social y de derechos de trabajo y demás si Marx no hubiese abierto la puerta hacia la concienciación de la existencia del pueblo frente a los que gobiernan y quiénes y cómo deben hacerlo.

LENIN, V. El Estado y la Revolución. Madrid: Fundación Federico Engels, 1997

MARX, K. El Manifiesto Comunista. Madrid: Alianza Editorial, 2002

miércoles, 23 de febrero de 2011

ADRIANO


Publio Elio Adriano (76-138 d.C.) fue uno de los emperadores de origen hispano que dirigieron el Imperio Romano en el siglo II d.C. No se sabe exactamente dónde nació, si en Itálica o en Roma, pero su familia si fue de procedencia Bética, de Itálica. La presencia de hispanos en el Senado de Roma y su consiguiente peso en la toma de decisiones y mayor o menor aceptación de emperadores hispanos se debe a el apoyo de éstos hacia Vespasiano en la Guerra Civil entre otros generales que lo llevó al poder hacia el año 60 d.C. Adriano se casó con Vibia Sabina y era sobrino segundo de Trajano por línea materna. Fue el sucesor de Trajano, perteneciendo por lo tanto a la dinastía Ulpio Aelia (Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Lucio Vero).
Fue un gran emperador, viajero, filósofo, literato e incluso arquitecto; destacó por su interés por la filosofía epicúrea y estoica. Fruto de su interés filosófico está también su devoción por Grecia, de todos los viajes que hizo a lo largo y ancho de su Imperio tuvo una mayor predilección por las provincias griegas. De hecho, y como se verá, gran parte de la producción artística de este período relacionada con el interés directo del emperador, y en cualquier parte del Imperio, tendrá unas características marcadamente griegas, fue tal su afición por lo griego que lo apodaron Graeculus “El grieguecillo”..
Aunque Trajano no lo reconoció como heredero directo hasta momentos cercanos a su muerte, si le facilitó una carrera política y militar excelente así como diversas magistraturas y cargos de suma relevancia y significación como entregarle el diamante de Nerva en señal de sucesión.
Sus decisiones, de marcado carácter antimilitarista, tenían como objeto trazar unas fronteras estables que resultaran fáciles de defender. Las fronteras menos estables se
vieron reforzadas con fortificaciones permanentes, la más famosa de las cuales es el Muro de Adriano en la Isla de Gran Bretaña. En el año 125 aproximadamente, siendo ya emperador desde el 117, el Imperio romano alcanzará su máxima extensión y grandeza.

LOS VIAJES DE ADRIANO Y SU REPERCUSIÓN CULTURAL
En la mayor parte del tiempo en la que ejerció como emperador recorrió todo su vasto Imperio en una política de pacificación y asentamiento defensivo en las fronteras y lugares más peligrosos. Se le atribuye la remodelación de infraestructuras del Imperio y de hecho en sus cartas al Senado pedía la construcción de edificios oficiales, de culto, de fomento, etc. Como viajero recorrió Britania, Partia, Anatolia, Grecia, Asia, Egipto, Judea, Iliria y sin olvidar su formación en Hispania, de donde era su esposa. Fruto de ello nos encontramos un extenso y diverso catálogo de obras arquitectónicas y escultóricas sobre todo esparcidas por todas las provincias y rincones de su Imperio.

POLÍTICA CULTURAL
Ronald Syme dijo de Adriano que era el más “versátil” de todos los emperadores romanos por su excelente labor cultural a lo largo y ancho de todo su Imperio haciendo de mecenas, arquitecto, coleccionista y promotor. Su amor por el arte griego dotó de un carácter helénico a sus obras.
ARQUITECTURA
Adriano promovió la construcción de numerosas obras arquitectónicas tanto en Oriente como en Occidente y de todo tipo: mausoleos, templos, arcos triunfales, bibliotecas, ciudades, palacios y termas, entre otros.
En Italia reconstruyó el Panteón de Agripa, destruido por un incendio y ahora con un amplio patio porticado con un pequeño arco triunfal frente al edificio con el esquema de pórtico-propylos-tambor con cúpula que representaría la bóveda celeste donde estarían los planetas. Se dice que el Templo de Venus y Roma fue una obra suya rivalizando con Apolodoro de Damasco, un templo pseudoperíptero sobre estilóbato. Renovó el Templo de Cástor y Pólux en Roma. En Tirole se construyó Villa Hadriana, una residencia con todo aquello que lo había ido acompañando en sus viajes, siendo un conjunto con edificios
residenciales, palacetes, pórticos, teatros, bibliotecas, odeón, estanque… Finalmente mandó construir un mausoleo al final del puente que unía el Campo de Marte con el área Vaticana, el Castillo de Sant’Angelo.
En Atenas terminó de construir el Olympieíon y una nueva ciudad abierta desde un arco del triunfo en el que se llamaba a esta nueva ciudad “Ciudad de Adriano”. Tenía biblioteca, teatro y otros edificios. En otros lugares de Grecia y Oriente promovió la construcción de arcos del triunfo y templos.
Ya en Hispania su labor arquitectónica se desarrolla en Itálica sobre todo, a la que concedió el rango de colonia foederata liberae. Antes era un municipio desde que fue fundada por Publio Cornelio Escipión el Africano en el año 206 tras la Batalla de Ilipa por la que se abrió paso hacia Gadir y así echar definitivamente a los cartagineses de Hispania. La ciudad fue poblada de soldados licenciados, hallándose el horizonte republicano y altoimperial con el foro bajo la actual ciudad de Santiponce. Adriano hizo posible la construcción de una nueva ciudad, “Nova Urbs”, donde se localizan las ruinas que componen el yacimiento arqueológico actual denominado Bien de Interés Cultural dentro del Patrimonio Histórico de España.
COLONIA AUGUSTA AELIA ITÁLICA
Itálica fue el primer municipio romano creado fuera de Italia, emplazado en un lugar estratégico importantísimo a escasa distancia del río Betis, en
alto y cercano a posteriores puertos romanos como el de Ilipa e Hispalis. Trajano, natural de Itálica, ya comenzó a promover labores de construcción y renovación de la ciudad como las murallas y otros edificios, pero será Adriano quien lleve a este municipio a convertirse en colonia y a alcanzar su máximo esplendor.
Se trataba de una ciudad ostentosa y amplia, sus calles principales (cardus et decumanus maximus) tenían una anchura de 15 a 18 metros aproximadamente y su anfiteatro una capacidad comparable a los propios de caput provinciae como Corduba o Augusta Emerita. De la obra de Adriano destacan sobre todo las Termas Mayores, el Traianeum y el Anfiteatro. Además son dignas de mención casas de particulares destacadas por sus mosaicos, como la Domus de los pájaros, Domus del Planetario, Domus de Rodio y Domus de Neptuno, entre otras más.
El Anfiteatro tenía capacidad para 25000 espectadores y estaba estructurado en tres niveles de graderío. Aún se conserva en excelente estado el foso con los pilares que sostenían las tablas que eran cubiertas por arena. El expolio y las inclemencias del tiempo han hecho mella en él.
Del Traianeum no se ha encontrado una prueba decisiva que nos diga que es realmente eso, sólo es una estimación arqueológica. Se trataría de un templo de culto imperial mandado erigir por Adriano para Trajano quien es divinizado sobre un podio y
jalonado por pedestales para estatuas y como foro religioso dentro de la ciudad, cerrado por un períbolo de gran potencia y con un altar para sacrificios justo delante.
Además de la ciudad de Itálica destaca el Arco de Medinaceli como obra arquitectónica y monumental romana en Hispania en época de Adriano. Se trata de un Arco de tres vanos con base de cuatro pilares, fábrica de Opus quadratum colocados a soga y tizón. El vano central más amplio se usaría para el tráfico rodado y los pequeños laterales para las personas, pues marcaba la entrada a la ciudad. Según Antonio García y Bellido recuerda a la Puerta de Gerasa, también erigida en tiempos de Adriano.

ESCULTURA
Lo más destacado del legado artístico de Adriano y su época son las esculturas, caracterizadas generalmente por el helenismo imperante.
RETRATOS DE ADRIANO Y DE SU TIEMPO
Como era habitual de cada emperador la estatuaria imperial ocupa un primer lugar en la escultura. Existen muchos bustos y estatuas de cuerpo completo esparcidas prácticamente por todo el Imperio, en ellas, la presencia de cierto realismo en sus rostros nos permiten acercarnos mucho más al personaje. De ellos podemos comparar el Busto del Vaticano procedente de su mausoleo con seriedad y algo más de idealización frente al Busto de Itálica en la que se ve más decaído y con más edad. Algo verdaderamente importante es la presencia de barba debido a su influencia de la filosofía griega; presente en esculturas y bustos de emperadores posteriores. De su enigmática esposa Sabina se conservan unas estatuas togadas excelentes, destacando Sabina como Ceres en Ostia y Sabina como Venus en las Termas de Roma.
Antínoos es un personaje dado al misterio pues su muerte lo llevó a ocupar un puesto entre los dioses. Hay numerosas efigies que muestran su belleza y esbeltez, muy idealizadas pero que nos llevan a hacernos una idea del afecto y devoción que tuvo que sentir Adriano por aquel joven que sacrificó su propia vida arrojándose al Nilo para sustituir la muerte que amenazaba a su señor. Fue el amante de Adriano y éste además de honrar su gesto lo divinizó e instituyó un culto.
En Karia (Asia Menor) la escuela de Aphrodisiás, que llegó a su época de plenitud con Adriano. Dicha escuela tenía predilección por el mármol y se caracterizaba por una técnica muy cuidada rozando a veces el virtuosismo. En lo puramente decorativo empleó muchísimo el trépano. Realizó estatuas para la Villa Hadrianea y un Poseidón que se encuentra en el Museo del Prado.
En este período hubo una gran labor artística en Itálica y Augusta Emérita, sobre todo en la primera donde el florecimiento fue mucho más amplio. La actividad de Itálica se explica por la protección de Trajano y Adriano sobre todo. De Itálica destacamos tres figuras: Diana, Mercurio y Venus púdica muy parecida a la Venus Cnidia de Praxíteles. De Mérida destacamos entre otras el Plutón del Teatro.
Debido a la tosquedad de las obras hispanas y falta de calidad y estilismo muchas de las esculturas eran importadas desde Italia u otros lugares del Imperio, verbigracia las nombradas anteriormente de Itálica y Mérida.

RELIEVES Y SARCÓFAGOS
Como relieves son dignos de mención los Discos relivarios hadrianeos del Arco de Constantino así como los Relieves mitológicos del Ara de Ostia.
En tiempos de Adriano se va generalizando por todo el Imperio la costumbre de depositar el cadáver dentro de un sarcófago pese a que ya hubiera antecedentes orientales e incluso en la misma Roma republicana. En Hispania destaca el Sarcófago de Orestes en Husillos. En éste aparece Erinyes en reposo, fatigadas tras la constante persecución de Orestes. En la tapa se narran los distintos episodios del drama en sus finales: aventuras de Orestes en Tauride, el reconocimiento salvador de Iphigenia y la huida de todos en la nave.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO


TÍTULO: La libertad guiando al pueblo

AUTOR: Ferdinand Victor Eugène Delacroix 1798 - 1863

ÉPOCA: Primera mitad siglo XIX (1830)

ESTILO: Romanticismo

TÉCNICA Y SOPORTE: Óleo sobre lienzo

LOCALIZACIÓN: Museo Real, 1831 - Museo del Louvre, actualidad

28 de julio de 1830, Peuple de France, à les armes! París se envuelve en humo de pólvora y en sus calles y lugares más emblemáticos resuenan las armas, los cañones y el griterío, la revolución ha comenzado. Las Tres gloriosas jornadas (revolucionarias) de París a finales de 1830 encendieron la mecha en Europa. Las revoluciones de la década de 1830 fueron más graves que las anteriores de 1820, extendiéndose por Bélgica, Italia, Alemania, Austria-Hungría y Polonia demandando libertad política o independencia nacional. En Francia la política ultraconservadora de Carlos X pretendía eliminar la Carta Otorgada y deshacerse de todos los liberales así como del carácter liberal de la sociedad, libertad de prensa, Cámara de los Diputados… El pueblo de París saltó a la calle formando barricadas proclamando a Luis Felipe de Orleans como su rey, y así fue, Carlos X marchó al exilio y el pueblo tuvo a un rey burgués elegido por ellos mismos. Esta es la situación en la que se desarrolla la escena.

Sin embargo, resulta imposible hablar de contexto histórico del cuadro sin relacionarlo con el estilo imperante, ambos de la mano. El Romanticismo surgió en la primera mitad del siglo XIX más que como estilo, como movimiento defensor de los principios revolucionarios que borró el Congreso de Viena de 1814. Sus preceptos son por tanto, Libertad, Igualdad y Fraternidad y su manifiesto el presente cuadro, La Libertad guiando al pueblo; pues como dijo Victor Hugo, el romanticismo es un grito de libertad artística y libertad social. El Romanticismo rechaza cualquier indicio de Clasicismo para dejarse llevar por los sentimientos y emociones, predominando la subjetividad. En su rechazo a los convencionalismos neoclásicos destacamos el predominio del color sobre el dibujo, liberando formas y límites definidos. Por ello, habrá luces vibrantes y composiciones dinámicas en posiciones y gestos convulsos y dramáticos.

Desde el punto de vista del contenido predominan los temas de revoluciones políticas, aquí el caso, y desastres; además de una gran preferencia por el paisaje. Esto no sólo será la expresión del pathos romántico, sino un recurso para desplegar colores luminosos y encuadrar a grupos humanos en un ambiente determinado. Con ello los objetos pierden su aspecto convencional para reflejar los estados de ánimo. Los artistas hallan la expresión y el reflejo de sus arrebatos sentimentales en los fenómenos de la naturaleza. También habrá otros temas como ruinas de iglesias, cementerios, mazmorras…

En el caso del Romanticismo francés destaca como temática los acontecimientos contemporáneos de revoluciones políticas y exotismo oriental. En su pintura se aprecia la influencia de Rubens y de pintores venecianos por la potencia del color, el cual predomina sobre el dibujo junto con las escenas movidas y dramáticas. El pintor más famoso es Eugène Delacroix, de quien podemos destacar “sus tres masacres”: Matanza de Quíos, Muerte de Sardanápalo y la Toma de Constantinopla por los turcos; además de la Libertad guiando al pueblo y Mujeres de Argel. Otro pintor francés destacado es Géricault y su Balsa de la medusa, cuya influencia puede verse en la presente obra.

Este óleo sobre lienzo supone el manifiesto de la pintura romántica, pues como ya se ha comentado en él se refleja una alegoría de la libertad con el torso al descubierto y al frente de una barricada. Porta en su mano derecha la bandera tricolor y en la izquierda un rifle, acompañada por miembros de diferentes clases sociales: un obrero con una espada, un burgués con sombrero de copa y escopeta, un tamborilero adolescente con dos pistolas, etc. Con ello lo que quería mostrar era la activa participación en esas tres gloriosas jornadas y como dijo el mismo Delacroix: “He emprendido un tema moderno, una barricada, y si no he luchado por la patria, al menos pintaré para ella”. Además la vorágine de la batalla se manifiesta en la polvareda que difumina los contornos e impide contemplar con claridad el grupo de figuras que se sitúa tras la libertad, aunque sí pueden distinguirse al fondo las dos torres de Notre Dame de París.

Desde el punto de vista compositivo, la escena se construye a modo de pirámide ascensional en cuyo vértice está la bandera ondeante. Tal composición y la presencia de muertos y moribundos en el primer plano nos lleva a compararla con La balsa de la Medusa de Géricault obra también romanticista y de temática algo similar al recoger un desastre relacionado con ciertas intrigas políticas. Algo también llamativo de la composición es cómo la acción se dirige hacia el espectador mediante escorzos y dirección de los personajes, para transmitirle el mensaje revolucionario y hacerle participe en él.

Pictóricamente destaca el uso del color y manejo de pinceladas sueltas y onduladas para darle acción y dinamismo a la obra. El tratamiento del color y de la luz pues, son fundamentales y potencian el movimiento. Predomina además el color rojo y azul sobre tonos ocres y grises, ya no sólo para ensalzar los colores de la bandera francesa sino dar vivacidad a una escena envuelta en un ambiente muy cargado y hostil. También es digno de mención el juego de luces y sombras con el que envuelve las figuras además del juego de pinceladas para enfocar más o menos la imagen.